sábado, 26 de diciembre de 2015

¿En verdad pertenezco aquí?

Quiero disculparme una vez más por no haber subido nada últimamente en las ultimas semanas, sé que me prometí a mi mismo no abandonar este proyecto, cosa que no pienso hacer, pero que por cosas como la universidad, semana de exámenes, semana de proyectos y una horrible conjuntivitis me obligaron a alejarme por un tiempo. 

En fin, de vuelta y con un solo ojo, me encuentro sentado y tipeando una vez más, pensando en qué cosas he de contarles, y debo admitir que no había pensado en más palabras más allá de las disculpas que ofrecí en un inicio. 

Así que supongo que sacaré mi libretita de temas por escribir y empezaré con uno muy simpático que me ocurrió un semestre atrás. 

¿En verdad pertenezco aquí? 
Es inevitable en algún punto de tu vida no preguntártelo, tu subconsciente te susurra, “¿qué estás haciendo aquí?” y es ahí donde empieza el asunto. 

Resulta que hasta hace unos meses atrás yo también me hacía esta pregunta más veces de las que habría deseado, y puede resultar bastante incómodo, sobre todo si te encuentras estudiando una carrera en la que tu trabajo está bajo la mira y la crítica de TODO el mundo, y con una constante competencia (no necesariamente de la sana). Entonces tener esta clase de existencialismos no ayudan mucho a la causa, y mucho menos si empiezas a creértelo. 

La cosa es así, desde chiquito me han enseñado que nadie nace sabiendo, y que es a lo largo de los años que desarrollamos una serie de capacidades, destrezas y habilidades que al final definen nuestra personalidad y nuestras aptitudes, las cuales nos ayudan a decidirnos por cosas como por ejemplo a qué queremos dedicarnos el resto de nuestras vidas. 
Ahora bien, claro que estamos en un constante aprendizaje, pero ¿qué tal si hay alguien alado tuyo que aprende más rápido que tú? ¿Y si no es solo uno? Y si son varios, y así te vas dando cuenta de que aquello que te hacía tan especial, quizás al final no era tan especial como creías. Ahí empieza el problema, entras en pánico porque notas que hay alguien que hace lo mismo que tú, solo que mejor, y que ha aprendido cosas que tu ni siquiera habías escuchado, comienzas a cuestionarte y a reprocharte una y mil veces por qué no sabes lo mismo que ellos, por qué estás tan atrás, por qué sientes que de repente, no perteneces ahí. 

- ¿Y si de verdad no pertenezco aquí? 

- No! Basta! - Me replico yo mismo.

¿Cuándo me volví tan inseguro? ¿Cuándo dejé de creer en mi y en lo que podía lograr? Son preguntas que empiezan a llegar mientras sigo escribiendo, ¿Quién decide si eres bueno o no? ¿Quién da las pautas de lo que es bueno o malo? Piero Manzoni vendía mierda de artista enlatada y eso no precisamente es “bonito”, pero sin embargo es una de las obras conceptuales más recordadas. Entonces, qué es lo que hizo que su trabajo fuera catalogado como “genio” mientras que lo mío era encasillado en “simpático” (otra forma de decir, ¿qué es esta cosa? 
Por un momento respiro  y dejo que todo a mi alrededor deje de agitarse, que se apacigüen las dudas, y que se calmen mis pensamientos. Llegué a la conclusión de que no puedo hacer que mi trabajo guste a todo el mundo, no tengo la varita mágica del diseño que hace que todo lo que toco se vuelva una pieza maestra, sin embargo, aquello que hago, si lo hago con el corazón, siempre se sentirá bien.  

Y en eso se resume todo, confiar en lo que haces y si no sabes lo mismo que otros, no sufras, ten presente que un día tú también lo sabrás, es lo bueno del conocimiento, no tiene derecho de admisión, solo tienes que saber buscarlo, nadie va a venir con un manual de todo lo que debes saber para tener éxito. Así que no dejes que una mala crítica o un comentario mal intencionado te desanime, recuerda que hay como alrededor de 7 mil millones de personas, esa crítica solo es una raya más al tigre, una gota más del mar, habrán personas que gusten de lo que haces, tranquilo. 
Concluyendo, si disfrutas de lo que haces definitivamente estás donde debes estar. 


Me despido esperando que hayan pasado una muy feliz Navidad, y deseando que hayan tenido un excelente año.
Danilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario